No saben cuánto sé de nutrición. Ni se imaginan los años de experiencia que tengo en esta área, y sin querer. Y es que solo las mujeres como yo, que han vivido con el osado deseo de perder más gramos cada día, me entenderán. Hoy en este post les revelaré el secreto que he descubierto después de haber hecho muchas dietas frustradas (porque casi nunca llegué al día trazado para perder ese numero de kilos que esas dietas prometían) y de casi haber tirado la toalla y comerme todos los tres leches, besos de moza y hersheys que estuvieran a mi alcance.
Todo empezo en la secundaria, veía que habían amigas mías (adolescentes nosotras) que comían lo mismo que yo o más y sin embargo no engordaban... mmm ya me parecía raro, pero todavía no adquiría mucha relevancia en mi púber mente y es que las chicas -por lo general- empezamos a darle importancia a nuestra apariencia cuando iniciamos lo que llamo "curriculum sentimental", es decir con nuestro primer enamorado. Pasó un tiempo, y entonces comenzó esa tortura, no me refiero a tener enamorado -aunque a veces lo sea- sino a notar que algunas ropas no te quedan bien, que algo sale de tu pantalón a la cadera y sale a la luz si te pones polos ceñidos: Sí, los aterrorizantes rollos o gordos. Quieres esconderlos, quieres hacerte a la idea que no los notarán, que con un polo negro o algo negro pasará desapercibido. Imposible. Siempre habrá alguien que te abrazará o tal vez de "casualidad" pase sus manos por tu intonificado abdomen, y te haga sentir descubierta, y peor si aún cuando subes un mísero par de kilos se te nota en tu cara, en la desleal papada. Todo esto para mí era abrumador. Como no iba a serlo, pues ¿Quiénes salen en las revistas de L'EBEL, Láncome, Cyzone, Avon, Leonisa, Unique? Flacas o al menos tenían los gordos que quería eliminar. ¿Quién no se topado con esa sofocante publicidad -chicas con hilo, con cinturita, bastante por atrás y por adelante- de Barena, Brahma, Cristal, etc en las bodegas? O ¿por qué se hizo tan famosa Larissa Riquelme? ¿Por su cara bonita? ¿Por su buena alma? Todos estos medios de comunicación conspiraban para que yo ingresara en el mundo de la envidia, los malos pensamientos y de las dietas. No se me pasaba ningún de esos artículos conocidos : baje 10 kilos en dos semanas, una semana, en 5 días, parecía competencia, y siempre elegía el de menos tiempo. Era lógico, menos tiempo, más fácil de terminar la dieta. Pero mientras menos días tenía una dieta, menos comida comías, menos masticabas, y por lo tanto llegabas al tercer día sucumbías. Imagínense, las dietas de menos días, son por lo general las que te "alimentan" con sólo un producto. Tomar jugo de tomate o de piña como desayuno, almuerzo y cena, era para el estomago de un gato, tal vez para el de un picaflor.
Empecé a variar, más verduras, más carne, más huevos, más proteínas en general, y encontré el secreto, sólo con disminuir los carbohidratos de tu dieta (ojo, no eliminarlos) podrás bajar de peso y mantenerte saludable. Tus escapaditas, que sean un dulce pequeño, interdiario y luego cada dos días. Deja el arroz, si lo comes, que sea de vez en cuando y poco, tu mamá te pone mucho quítale un poco, baja la papa de ese plato, ponle más carne o más huevo, que estos te llenarán, te dejarán satisfecha, y ya no serás presa de las etiquetas de cada producto para saber cuántas calorías tiene y escoger cuál trae menos.
Salud
Todo empezo en la secundaria, veía que habían amigas mías (adolescentes nosotras) que comían lo mismo que yo o más y sin embargo no engordaban... mmm ya me parecía raro, pero todavía no adquiría mucha relevancia en mi púber mente y es que las chicas -por lo general- empezamos a darle importancia a nuestra apariencia cuando iniciamos lo que llamo "curriculum sentimental", es decir con nuestro primer enamorado. Pasó un tiempo, y entonces comenzó esa tortura, no me refiero a tener enamorado -aunque a veces lo sea- sino a notar que algunas ropas no te quedan bien, que algo sale de tu pantalón a la cadera y sale a la luz si te pones polos ceñidos: Sí, los aterrorizantes rollos o gordos. Quieres esconderlos, quieres hacerte a la idea que no los notarán, que con un polo negro o algo negro pasará desapercibido. Imposible. Siempre habrá alguien que te abrazará o tal vez de "casualidad" pase sus manos por tu intonificado abdomen, y te haga sentir descubierta, y peor si aún cuando subes un mísero par de kilos se te nota en tu cara, en la desleal papada. Todo esto para mí era abrumador. Como no iba a serlo, pues ¿Quiénes salen en las revistas de L'EBEL, Láncome, Cyzone, Avon, Leonisa, Unique? Flacas o al menos tenían los gordos que quería eliminar. ¿Quién no se topado con esa sofocante publicidad -chicas con hilo, con cinturita, bastante por atrás y por adelante- de Barena, Brahma, Cristal, etc en las bodegas? O ¿por qué se hizo tan famosa Larissa Riquelme? ¿Por su cara bonita? ¿Por su buena alma? Todos estos medios de comunicación conspiraban para que yo ingresara en el mundo de la envidia, los malos pensamientos y de las dietas. No se me pasaba ningún de esos artículos conocidos : baje 10 kilos en dos semanas, una semana, en 5 días, parecía competencia, y siempre elegía el de menos tiempo. Era lógico, menos tiempo, más fácil de terminar la dieta. Pero mientras menos días tenía una dieta, menos comida comías, menos masticabas, y por lo tanto llegabas al tercer día sucumbías. Imagínense, las dietas de menos días, son por lo general las que te "alimentan" con sólo un producto. Tomar jugo de tomate o de piña como desayuno, almuerzo y cena, era para el estomago de un gato, tal vez para el de un picaflor.
Empecé a variar, más verduras, más carne, más huevos, más proteínas en general, y encontré el secreto, sólo con disminuir los carbohidratos de tu dieta (ojo, no eliminarlos) podrás bajar de peso y mantenerte saludable. Tus escapaditas, que sean un dulce pequeño, interdiario y luego cada dos días. Deja el arroz, si lo comes, que sea de vez en cuando y poco, tu mamá te pone mucho quítale un poco, baja la papa de ese plato, ponle más carne o más huevo, que estos te llenarán, te dejarán satisfecha, y ya no serás presa de las etiquetas de cada producto para saber cuántas calorías tiene y escoger cuál trae menos.
Salud