viernes, 17 de septiembre de 2010

Cuando se acaba el amor

Si hablaramos en terminos generales el fracaso -sea como venga vestido- es un motivo para que la tristeza, mala compañera, se hospede en nuestros pensamientos, en nuestra alma. De la misma forma, cuando se acaba el amor en una pareja, ambos sienten que han fracasado, ya que detrás de un adiós hay metas, compromisos y promesas de dos, que se rompen. Sin embargo, cuando se percibe que se está acabando, que ya no es lo mismo, que estamos siendo testigos de cómo lo construido con esmero, se cae a pedazos, prolongamos el sufrimiento para obtener esa certeza que ya conocemos, pero queremos estar seguros, pues no lo podemos asimilar, no es tan fácil y tampoco queremos tomar una decisión motivada por el momento. La primera reacción es el alejamiento, ya no queremos verlo (a), ya estamos muy ocupados para ir al cine o simplemente para dar una vuelta. O al revés, ya no nos quieren ver, ya no nos llaman, ya ni contestan nuestras llamadas, ya están muy ocupados.
Estas reacciones son las más comunes -cualquiera que lea este post se sentirá identificado- pero también son las menos recomendables, TODA persona merece ser considerada, por lo tanto no podemos actuar como si nada sucediera o como si nunca conocimos a esa persona, no podemos simplemente huir de ello. Una relación es una responsabilidad, y en estos casos, por doloroso que sea, hay que aprender a comunicar nuestras dudas, nuestros temores, nuestros fantasmas tal vez. Eviten caer en terrenos de tensión, de confusión pues bien sabemos que nuestra pareja debe ser motivo de alegría, ilusión, admiración, y al aceptar el silencio ambas partes rompen lazos que luego tal vez quieran volver a atar más tarde cuando ya no haya remedio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario