Este viaje ha sido el único -hasta el momento- que he hecho sola, más adelante les comentaré por qué es una buena opción cuando nuestro "yo" lo amerita. Conocí Jaén el año pasado (2009) y contradiciendo lo que recomendé en el post anterior, volví a viajar para fiestas patrias, razón por la que el pasaje me costó 90 soles de lo que normalmente cuesta 30. Como no habían boletos directos Lima- Jaén, compré uno de Lima- Chiclayo. Les informo que el viaje demora doce horas, asi que si van por esta ruta apréndanse algunas posiciones del yoga previamente, para que las apliquen en sus asientos y no se cansen tanto, y sino vayan en un "Excluciva" con cama de 180º. Entonces sin intención conocí Chiclayo, recuerdo que faltaban cuatro horas para que partiera el bus a Jaén, asi que decidí hecharle un vistazo. Preguntando (como se hace en todos los viajes mochileros) llegué a la playa de Pimentel -destino más cecano al terminal de buses- playa un poco más limpia que el promedio común, por lo que no me impresionó. Regresé a mi terminal y en la misma calle donde está ubicada, casi todas las tiendas son de kingkongs, manjar blanco, alfajores, tejas, chocotejas, que son las mejores y no están para nada caras, 25 y 30 cada kingkong. Pasé luego a la calle de enfrente, donde vendían recuerdos y esta es una constante en los diferentes departamentos de nuestro país: dificilmente encontrarán algo significativo de la región que visiten. Cuando entré a esa tienda de recuerdos, preferí llevarme de recuerdo mis kingkongs. Solo habian llaveritos que decían "recuerdo de Chiclayo" o polos cuyo estampado decía lo anterior. Decepcionada fui almorzar, y caí en una de las tantas cevicherias chiclayanas cerca de plaza, entonces comprendí que en los viajes existen dos tipos de recuerdos:las fotos y la comida. En este caso -comprenderán- había probado el mejor ceviche y arroz con mariscos, y eso que les cuento mi paladar es muy exigente. Asi que vayan al norte y coman!
Viajes
No hay comentarios:
Publicar un comentario